Hace 10 años pusimos en marcha TITAN DESERT sobre la premisa de construir una carrera de grandes rasgos, abierta a todo tipo de amantes de la bicicleta, del deporte y del sacrificio. Hoy podemos decir que por encima de todo, es la carrera de la superación personal, del reto individual. Es una carrera, una competición. Pero sobretodo, y para la mayoría, un reto. El reto de conseguir lo que pocos han logrado en el mundo. Enfrentarse al desierto, al calor, a la distancia, en las peores condiciones imaginables.
Todas las ediciones disputadas han sido un claro ejemplo de lo que supone enfrentarse a esta carrera. La gran mayoría de participantes han vuelto a casa con la sensación de haber hecho algo grande, algo que recordarán el resto de sus vidas. Vivieron momentos inolvidables, momentos difíciles y momentos de emoción... que han quedado marcados para siempre en sus vidas. La carrera atrae ya a participantes de todos los rincones del planeta y en esta última edición aumentó notablemente la participación no española; hasta 21 nacionalidades se vieron representadas.
El espíritu de la carrera está impregnado del esfuerzo de todos, la gran mayoría, de los que vinieron a acabar, de los que tenían como objetivo demostrarse a sí mismos que podían conseguir algo al alcance de pocos. Ellos son los que dan alma a una carrera que además, tiene el aliciente de contar con la presencia de grandes corredores de la altura de Laurent Jalabert, Claudio Chiappucci, Roberto Heras, Abraham Olano o Melcior Mauri.
